EL CONSUMISMO 

Las formas clásicas de explotación del hombre por el hombre ya denunciadas por los pensadores del socialismo desde hace varios cientos de años, si bien aún duran y de forma general, unas veces maquilladas y otras en su expresión natural y cruel, están siendo acompañadas con otras formas de explotación y  que se vienen desarrollando e imponiendo preferentemente en las llamadas sociedades desarrolladas.

Me refiero a esa nueva forma de explotación del individuo y de la sociedad, que representa el consumismo. Una forma nueva de explotación surgida en el siglo veinte y cuyas consecuencias van mas allá de los efectos negativos y dolorosos que siempre tuvo y sigue teniendo la explotación de los trabajadores bajo el sistema capitalista de producción.

Habrá que preguntarle a los dirigentes políticos de los países más ricos e industrializados, si van a seguir mintiéndonos a todos los habitantes del planeta. Habrá que preguntarles si van a seguir diciéndonos que es necesario consumir más, para garantizar nuestro desarrollo y bienestar y con ello, ayudar al desarrollo de los países pobres.

Hasta cuando esta mentira, pues todos los estudios rigurosos que se están realizando por instituciones prestigiosas, demuestran que no es posible que todos los habitantes de nuestro planeta puedan alcanzar algún día, el mismo nivel del llamado desarrollo y bienestar que tenemos los habitantes de los países desarrollados y no es posible, porque el planeta llamado Tierra no tiene suficientes recursos como para que 6.000 millones de habitantes, y no digamos 9.000, puedan consumir y despilfarrar de la misma manera que lo hacemos los que vivimos en la parte privilegiada del planeta.

Harían falta tres planetas como La Tierra, para poder disponer de los recursos necesarios para que los 6.000 millones de habitantes vivieran con este mismo nivel de consumismo insostenible.

Esa es la verdad, aunque sea muy cruda y por ello, los ciudadanos, los consumidores de los países ricos e industrializados, no podemos cerrar los ojos ante esta terrible realidad, pues la verdad es que para que nosotros, el 20% de la población mundial, podamos seguir viviendo con este nivel de consumismo y despilfarro de los recursos naturales, será necesario que el otro 80 % siga viviendo en las condiciones de pobreza actual. El funcionamiento de la economía de los países ricos se apoya en el consumismo y en la existencia de esas grandes desigualdades.

Hay que globalizar la justicia social y se ha globalizado la desigualdad y por ello cada vez hay mayores diferencias entre los países ricos y pobres. Pero esto no es inevitable y hay que decir que esta situación se puede cambiar, pues otro mundo es posible, otros sistemas son posibles y que es posible globalizar la cultura, la sanidad, el respeto al medio ambiente, y sobre todo que es posible globalizar una alimentación justa para todos los habitantes del planeta, porque para ello si hay recursos en este planeta llamado Tierra, pero ello será posible si se pone freno a la carrera armamentística, al dominio de unos países sobre otros y a la destrucción de los recursos naturales.

 

Tenemos que concienciarnos en un consumo racional y sostenible en una sociedad justa y sostenible, y el logro de esos dos objetivos deben ir juntos , es completamente necesario que los hombres vuelvan a sentir remordimientos de conciencia cuando en el mundo solo se ven injusticias y lo aceptamos como algo normal cuando en realidad no lo es.